SI ME VES bOGOTA (NOV 2017)

lunes, 2 de febrero de 2015

TOMA EL HOMBRE, EL LAPIZ POR SU CUENTA

Y TOMA EL HOMBRE EL LAPIZ POR SU CUENTA…

En la libertad que Dios ha dado al ser humano, es la misma persona, quien le da nombre y significado a lo que existe; define parámetros para medir y clasificar aspectos como: belleza, dignidad, valor, oportunidad.

Y ante lo que es diferente y no encuentra explicación, muchas veces es mejor rechazarlo, minusvalorarlo, limitarlo; porque lo desconocido suele ser un enigma para la humanidad; y al hombre le interesa creer sabérselas todas, controlar y ser el dueño de todo.

“La historia la escriben los historiadores, sin contar con la opinión de los que hacen parte de ella”. Dice el Abuelo, Xavier Estrada.

Y es que a lo largo de la historia, se nos ha trazado un destino a las personas de talla baja, que nos alejan de posibilidades, oportunidades y la dignidad que merecemos como seres humanos que somos.  
Y aparece que las personas que tenemos alguna condición física o discapacidad se consideraba que “no dábamos la talla” por eso, el destino final era, circos, exhibiciones, personas de compañía, que se vendían y compraban, destinados a tener un dueño o un oficio minusvalorado.

Hay tantas teorías erróneas y llenas de ignorancia y fantasía, que aún en el siglo XXI en mundo globalizado, hay personas que mantienen esa mentalidad arcaica, en la que se cree, que las personas de talla baja, llamadas peyorativamente como enanos, somos mágicas, damos suerte, divertimos, concedemos a quien nos posee cierta alcurnia, como la realeza que siempre trataba de tener en su corte a una persona de talla baja.

Es mucho lo que se dice, de nosotros y que aún se utiliza para hacer películas, sagas, programas de tv, entretenimientos, shows, espectáculos, chistes que si bien o mal, a muchos les agrada y les representa una fuente de ingreso laboral; para muchos otros, es estigmatiza y rotula a tantos y tantas que queremos romper con esos estigmas que limitan, señalan y aparecen en cualquier momento y lugar, para incomodar y hacer sentir mal.

No hay problema con los que libremente sienten que el camino ideal de su suerte es el mismo que se ha mantenido a lo largo de la historia, entretener, venderse, hacer reir, divertir y demás; pero hablo por tantos y tantas que como yo, simplemente queremos que nos saquen de ese cuento, que no nos relacionen con mitología, ni pintura, ni circos, ni objetos que se venden como son considerados muchos seres humanos.

Estamos reescribiendo la historia, con páginas llenas de inclusión, donde se rompen paradigmas, las diferencias tienen el mismo valor; el significado de las palabras no se conjugan con sentimientos crueles, y los niños que vienen se ven al espejo tranquilos sin sentirse diferentes, sin tener miedo de ser señalados o comparados con elfos, duendes, payasos, simplemente saberse y vivir como cualquier ser humano.


Sácame de tu cuento, así simplemente; y si quieres decirme de alguna forma, llámame por mi nombre y aprenderás a conocerme. 


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