SI ME VES bOGOTA (NOV 2017)

martes, 26 de enero de 2016

LO QUE SIN PALABRAS TE QUIERO DECIR... A MAMA... (ACONDROPLASIA - ENANISMO- DISCAPACIDAD)

LO QUE SIN PALABRAS TE QUIERO DECIR… (1 PARTE)
A MI MADRE…
Sé que tener un hijo con una condición especial, no es nada fácil, porque vivimos en un mundo que todo lo mira, actúa sin pensar en nadie más, y no te enseña cómo aprender a ser mi mamá; pero yo no te pido nada extraordinario, solo que me ames sin condiciones, porque de la manera como veas y me ames, sentiré que me verán y amarán los demás.
Sé que las madres sufren y se angustian cuando sus hijos se enferman o se entristecen; conmigo también sentirás lo mismo, pero con una dosis de más; trata de que eso no te atormente, y no me sobreprotejas porque tengo que aprender a ser fuerte para esforzarme lo suficiente en todo lo que se me presente y no rendirme jamás.
No quiero sentir que me miras con una mirada triste, quiero que me veas con mucha paz, de la manera que me miras, me sentiré, porque lo que dicen tus ojos me lo trasmitirás.
No exageres las cosas que me pasan, si lloro es porque algo me hizo llorar, si me enojo, corrígeme para que me calme, si hay que castigarme, hazlo como con mis hermanos lo haces; mis emociones son como las de cualquier ser humano; si un dia estoy triste no quiere decir que es porque soy diferente, mi tristeza, mi alegría, mi enojo, es porque soy un ser humano igual que todos, de acuerdo a como asumas mis emociones, aprenderé a expresarlas o reprimirlas; y es más sano si logro sentirme libre de sentirlas y decirlas.
Aliméntame muy bien, de palabras que me animen pero que no me justifiquen; de frases motivadoras, que me fortalezcan para que nada me derrumbe; si todas las personas necesitan eso; yo ahí si te digo que lo necesito aún más; quiero grandes dosis de tu seguridad; de esa que me hará fuerte cuando salgamos a la calle y sea inmune a las miradas de los que nada saben; esa seguridad que me permitirá disfrutar mi primer día de todo lo que viva, como la escuela, los paseos, las fiestas, los juegos, la experiencia de vivir y compartir la vida.
No te enojes con la ignorancia del mundo; no vayas por la calle alerta y prevenida, mirando a quien le disparas con una mirada de reproche o con un insulto; yo percibo todo eso y de ello me alimento y si te veo así, sentiré que la que me ve diferente eres tu y se lo trasmites a ellos. Mamy, como tu asumas ese momento, yo así tal cual lo asumiré… Algún día saldré sin ti, no quiero andar por la calle con prevenciones ni con miedo …
Sé que no tienes todas las respuestas a mis preguntas; sé que a ti te faltan muchas cosas por responder… pero en mi proceso de crecer preguntaré tanto o quizás ni pregunte, pero cada palabra que me digas, la acogeré. No te angusties, no tienes que explicarme más allá de lo que me interesa saber, ten presente que tus respuestas son la luz y la seguridad que necesito para crecer como debe ser.
Trátame como uno más de mis hermanos, con las mismas reglas, con las mismas exigencias; porque la inclusión empieza por casa, y es ahí donde menos quiero sentir las diferencias. Que mis errores no pasen desapercibidos y que mis logros no sean cosas extraordinarias, son fallas y logros como los de todos.
No me hagas tenerle miedo a las palabras enano, pequeño, acondroplasia, enanismo; quítales el tabú y el misticismo, quiero aprender a pronunciarlas y escucharlas sin que me taladren el pensamiento, ni que me hagan sentir aludido.
De esta condición hay mucho cuento escrito; pero de tu mano yo quiero escribir mi propia historia con fe, esperanza, amor, paz, alegría y optimismo. Para sentir que aunque no tengo las medidas, doy la talla y siempre estoy a la altura de las circunstancias.

domingo, 17 de enero de 2016

EL TAMAÑO DE LO QUE VEO


Hay quienes se preguntarán: De qué tamaño es todo lo que veo?
Y sí, cuando uno es pequeño ve todo grande y en alto; pero esa es una de mis mayores fortalezas para lograr alcanzar lo que anhelo y para aumentar mi grandeza sin sentirme grande por ello...

Veo grandes mis sueños, de hecho sino sueñas en grande, lo que tienes no son sueños sino metas más fáciles y a corto plazo. Lo mejor de soñar con lo que la sociedad te coloca más alto, es que debo hacer crecer mis propósitos y dar lo mejor de mí en todo lo que hago, esa es una manera de ejercitarme y alimentarme, para que mis fuerzas aumenten y mis pasos aunque sean cortos, se dan con pisadas firmes.

Veo grandes los obstáculos, pero no para intentar rendirme por eso; sino para sobre exigirme y no hacer sólo lo que me toca, sino dar una cuota extra de mi esfuerzo, lo que me permite ir más allá de lo que me he propuesto. Confieso que a veces los obstáculos grandes, me dan miedo; pero he aprendido que los miedos son monstruos internos que uno mismo inventa y si los venzo, cada vez mis miedos serán más pequeños.

Veo grande a las personas, pero no para sentirme ni más ni menos que ellas, sino para valorarlas, respetarlas y lograr sacar lo mejor de todos los que en el camino encuentro. Cuando la humanidad rompe los paradigmas que imponen las apariencias, logran bajar la mirada y aprenden a disfrutar de las cosas más sencillas y pequeñas. Y en ese intercambio de experiencias, emociones y sentimientos, yo busco aprender y a sacar lo mejor de todo eso.

Veo grande tantas cosas, que conservo viva y renovada mi capacidad de asombro, sé disfrutar de todo, no me cohibo de reírme, de sentirme libre, de soñar y fantasear un poco... Esa es una enorme vitamina para el alma, es la magia que quizás tienen aquellas personas que están en paz con el niño que tienen dentro, las que se despojan de condicionamientos y complejos, las que aprenden a ver todo grande sin sentirse menos ante eso.

Y luego, soy capaz de verme en el espejo y me pregunto, de qué tamaño soy? Soy del tamaño de lo que veo y como lo enfrento, soy del tamaño de mis sueños y de mis ganas de hacerlos realidad; soy del tamaño de mi Fe porque es mi escalera para llegar al cielo, soy del tamaño de mi sonrisa y la profundidad de mi alma, soy del tamaño de mis batallas porque el estar aquí es prueba de que las he vencido y no me he rendido. Y cuando intento medirme tomando como referencia todo eso, descubro que no me siento grande, sino que experimento una inmensa grandeza por dentro y eso no me hace sentirme superior o inferior, simplemente me permite entender que veo todo grande, pero estoy  a la altura de las circunstancias y quizás no tengo las medidas que muchos esperan, pero de algo estoy segura, es que sí sé dar la talla y eso es lo que en realidad me importa.

Desde abajo se ve más la grandeza del cielo...


Sácame de ese cuento, en el que se mide a las personas por su apariencia…